Agenda 2020 de Seguridad y Negocios: Modernización de la Seguridad Privada

Es indudable que en los momentos actuales estamos asistiendo a un cambio sustancial de la seguridad privada, en lo que a riesgos, y consecuentemente servicios para contrarrestarlos, ofrecen las Empresas de Seguridad.

Quién no entienda esto y espere que el único cambio que va afectar a esta industria en nuestro país, vendrá de la mano del “non nato” Reglamento de Seguridad Privada, creo que no ha entendido el problema en su conjunto.

Publicamos hoy una colaboración de Antonio Villaseca (SVP y Consejero de Securitas AB), en la que aborda, desde su perspectiva empresarial y profesional, los cambios que en esta actividad se están produciendo, y apunta una serie de causas que inciden en los mismos.

Os invitamos a leerlo y agradeceremos vuestros comentarios para enriquecimiento de todos

La mayor parte de mi vida profesional la he desarrollado en el ámbito de la seguridad privada. Durante estos años he tenido la oportunidad de crecer profesionalmente, siempre desde la perspectiva de una empresa de servicios, aunque con la visión que me han aportado diversos cargos de responsabilidad.

Desde esta posición he vivido la transformación gradual del sector desde finales de los años 80 hasta nuestros días. Podríamos decir que los cambios que han afectado a esta industria y que han acompañado su desarrollo en estos años, se generaron desde la evolución político-social, la economía, la tipología de los delitos, las tecnologías aplicadas a la seguridad, la irrupción del universo internet y también desde las diversas administraciones públicas, además del Ministerio del Interior, que han ido incrementando su presencia y exigencias en este mercado.

En la actualidad la seguridad privada trata de subsistir en una situación cambiante en el que la transformación digital, las nuevas tecnologías y las sucesivas olas de internet (IoT), entre otros factores, están afectando rápidamente a los diversos actores intervinientes en esta labor. Riesgos y amenazas que en otros tiempos eran parte del día a día de esta actividad (terrorismo, extorsión, asesinatos, robos y butrones en bancos y joyerías, etc.), hoy no formarían parte de un hipotético top 5 o top 10 en un supuesto ranking actualizado.

Este entorno mudable que generan las nuevas tecnologías debería ser aprovechado por la industria de la seguridad para modernizarse y tomarlo como un reto en la búsqueda de nuevas propuestas que cubran las expectativas de todos que participan de una u otra manera en este sector.

Desde mi perspectiva, podría decir que el desarrollo de este mercado en España ha llegado desde las medidas impuestas en las diferentes versiones de la ley de seguridad privada y los reglamentos que las han desarrollado, normativas generadas por otros órganos de la administración como AEPD, CNPIC, Reglamento Protección Contra Incendios, etc, etc. Sin entrar a valorar la validez y aportación de aquellas, podemos afirmar que las mismas se han desarrollado y posteriormente aplicado practicando aproximaciones y planteamientos parciales, carentes de una perspectiva totalizante de los administrados.

Así los usuarios se han visto obligados a invertir, siguiendo esa visión parcial, para tratar de cumplir las exigencias emanadas del administrador y, lo mismo han hecho las empresas prestadoras de servicios.

Si de verdad, queremos modernizar la industria de la seguridad, creo que antes deberíamos obtener respuestas a preguntas como: ¿Qué piensan hoy en día los presidentes, consejeros delegados y máximos dirigentes de la empresa española en relación con la seguridad de su empresa? Teniendo en cuenta una visión global de la seguridad, ¿cuáles son sus preocupaciones en relación con la protección de la empresa, clientes y empleados?  De esta manera podríamos llegar a conocer y desarrollar un concepto holístico de seguridad que cubriría las necesidades actuales de las empresas teniendo en cuenta, el arból de nuevos riesgos y amenazas que preocupan a sus directivos y accionistas.

En mi opinión, deberíamos focalizar el análisis y el debate sobre cuatro vectores que desde mi punto de vista permitirían alcanzar ese objetivo. Estas líneas de trabajo, sin tener orden de prioridad, serían: la transformación digital y las nuevas tecnologías, innovación de la cartera de productos y servicios que ofrecen las empresas, modelo organizativo y perfil profesional de los gestores de las áreas de seguridad de los usuarios y, el papel de la administración en este contexto.

A partir de aquí se podría comenzar a trabajar en la modernización de propuestas, estructuras organizativas, coordinación, normativa, lingüística, formación, órganos policiales y de investigación, judicatura, fiscalía, etc, con una visión 360º, de manera coordinada y no tratando la seguridad privada de manera parcial o en nichos que se ponen de actualidad en función de la tipología de las olas de incidentes que nos llegan y/o las exigencias no coordinadas a las que obligan los correspondientes órganos de la administración.

 Antonio Villaseca

Artículos Relacionados

Agenda 2020 de Seguridad y Negocios. Modernización de la Seguridad Privada: Transformación Digital y Nuevas Tecnologías

Agenda 2020 Seguridad y Negocios. Modernización de la Seguridad Privada. Necesidades de Protección y Propuestas de las Empresas del Sector

Safe Creative #1802085731386


Aviso Legal y Política de Privacidad

7 thoughts on “Agenda 2020 de Seguridad y Negocios: Modernización de la Seguridad Privada”

  1. Gracias a todos por vuestros comentarios y aportaciones. 
    Con mi reflexión no pretendía cubrir todos los aspectos que hoy preocupan y afectan a los actores (usuarios, administración, FF.CC., defensores estado de derecho, proveedores de servicios, …), que intervienen en la industria de la seguridad privada en España, si no más bien provocar debate sobre lo que la revolución tecnológica que vivimos, puede suponer de oportunidad para actualizar conceptos y modos para llevar este sector a otro nivel.
    Visto lo visto, por vuestra reacción, me congratulo de haberlo publicado. Tanto es así, que me siento animado para escribir el siguiente, en el cual intentaré desarrollar alguno de los factores enunciados.
     Una vez más os doy las gracias por vuestro apoyo y por otra parte animo a los demás usuarios a participar en el debate, para que entre todos podamos enriquecer el debate con diferentes enfoques y opiniones.

  2. Creo que Antonio está abriendo el debate necesario en nuestra industria y que hemos venido esquivando gracias en parte a la gran intervención en nuestro sector de la regulación Pública. El reto no es fácil, ya que aunque mucho nos hemos quejado de estar extremadamente regulados, esto nos ha servido de guía para establecer nuestros respectivos planes de negocio (ya sea como receptores o proveedores de servicios). Los vectores que describe Antonio son los correctos, pero ningún avance real se va a dar si hay que llevar a la administración al ritmo de la innovación, con todo el cariño a nuestros compañeros de lo público, la administración regula lo que ya ha pasado, y rara vez innova, por lo tanto bajo mi punto de vista no esperemos que la revolución venga por aquí. Por otro lado en este y similares foros hemos discutido demasiado “la figura del Director”, que aun siendo necesaria, va a cambiar de forma sustancial delegando gran parte de su actual cometido a la inteligencia artificial y a elementos operativos externos a la organización. Pensemos en directores que sean capaces de sintetizar a su CEO los niveles de riesgo asumibles/no asumibles y buscar socios que mediante la tecnología sean capaces de predecir e implementar las distintas soluciones en cada momento. El nuevo concepto de “seguridad liquida” implica flexibilidad y recursos diferentes para cada situación, involucrando mucho más a todo el personal (mayor interacción con usuarios finales gracias a la conectividad + tecnología) y jugando con socios fuertes que puedan conectar planificación, conocimiento e implementación. Rogelio acierta en decir que los viejos riesgos siguen latentes, es así, pero al mismo tiempo tenemos riesgos como que un grupo bien organizado puede cambiar el mayor gobierno del mundo si estar en el territorio y sin disparar una sola bala, ese riesgo llevado a nuestras organizaciones es lo que va a quitar el sueño a los CEOs a lor que debemos de asesorar.
    Todo esto nos pone unos duros deberes de evolución tanto a los gestores de la seguridad como a los proveedores, y estoy seguro que veremos llegar nuevos perfiles a nuestro muchas veces endogámico sector.

  3.    Reconozco que juego con ventaja al ser el ultimo, por el momento, en comentar la colaboración que Antonio colgó en el Blog días pasados, y siendo consciente de ello, no voy a comentar el articulo en si, con el que por otro lado no puedo estar mas de acuerdo, sino que me voy a referir a los cuatro comentarios que el mismo ha suscitado entre nuestros usuarios.

       De los cuatro, tres coinciden en que los cambios tecnológicos, no han disminuido los riesgos tradicionales, tales como estafas, violencia, extorsiones, etc., pero los tres también reconocen que, y cito literalmente:

       ” La mayoría de los valores de la economía actual, no se protegen con cámaras acorazadas y vigilantes jurados”

       ” La realidad digital de muchas empresas…, exige  aumentar la intensidad de muchos esfuerzos que ya se están haciendo en materia de seguridad integral”

       ” La industria de la seguridad, usuarios y proveedores de servicios, deben a provechar la ocasión para modernizar procesos y enfoques”

       Por su parte el cuarto, que no esta en la presión diaria de las exigencias a las que los profesionales de la seguridad privada se ven sometidos, pero que es un buen conocedor  de la misma y especialmente de la publica, apunta que hay un hecho cierto que destacar, y es que, aquella, en España ha estado siempre muy fiscalizada por la ultima, y ello “implica resistencia a una actualización rápida de la misma”. Por otra parte pone de manifiesto que en estos momentos de indudable cambio del modelo, habría de tenerse en cuenta dos factores, de un lado la “gestión de los derechos de los usuarios”, y por otra parte que ” las comunicaciones con el CEO, requieren un interlocutor único de seguridad”.

       Para concluir, creo Antonio que lo que nos proponíamos con tu colaboración: “La Modernización de la Seguridad Privada”, lo hemos conseguido que era generar el debate, y como no podía de ser de otra manera, porque pertenecemos a una empresa de seguridad con preocupaciones por el devenir del mercado,  no estamos inmóviles en estos cambiantes tiempos, aunque no sea mas que porque en un futuro muy próximo, no  tengamos que hacernos aquella pregunta del libro: “quien nos ha robado nuestro queso”.

  4. Que bueno que se generen estos debates en el Blog!. Esta era la idea primigenia.
    Estoy de acuerdo, en su mayor parte, con Antonio y el comentario de Rogelio.
    El análisis de riesgos que debemos hacer y su revisión permanente si debe contemplar las amenazas tradicionales, que se mantendrán en tanto que no se vuelva a un sistema de Trueque y el dinero, en todas sus modalidades exista y también mientras sigan existentes organizaciones criminales, sean también del tipo que sean (mafias de la droga, terroristas, ladrones, estafadores, explotadores sexuales, etc).
    Pero bien es cierto que la Industria de la Seguridad, usuarios y proveedores de servicios, deben aprovechar la ocasión para modernizar procesos, procedimientos y enfoques. Deberán tratar de no repetir errores del pasado y aplicar las nueva tecnologías con visión innovadora y solo como mera herramienta de mejora de procesos ya existentes.
    Los clientes y la Administración debemos adaptar enfoques, lingüística, formación e incluso los criterios de análisis de inversiones y gasto, pero es fundamental que existan empresas suficientemente preparadas para dar servicio y dispuestas a ser realmente socios tecnológicos que ayuden en este cambio de ciclo.
    En resumen, debate muy interesante que, se adivina, puede continuar en un futuro próximo.

  5. Creo que la explosión de las TIC ha producido un gran vacío también en este tema.
    La seguridad privada en España está muy fiscalizada por la seguridad pública, con lo que ello implica de resistencia a una actualización ágil, por su gran inercia.Esta “explosión de las TIC” ha llevado consigo un cambio radical en el mismo paradigma de la explotación en muchas áreas productivas (por ejemplo banca), al que ni remotamente ha sido capaz de responder con solvencia la regulación de su gestión de seguridad, en el sentido tradicional, es decir, el tutelado y fiscalizado por la administración pública.
    En su lugar -para ocupar ese vacío- se han desarrollado roles ad hoc, como los CISOs y los DPOs, que se establecen y crecen paralelos a lo que se ha dado en llamar, tal vez de un modo marginal, “seguridad física”.
    Sin perjuicio de lo bien apuntado por Antonio y por Rogelio, y sin entrar en detalle, me gustaría llamar la atención y subrayar al menos dos zonas de encuentro que reclaman una atención inmediata:
    * La gestión de los usuarios (tanto internos como externos) mucho más allá de los elementales perfilados y gestión de altas y bajas (relacionado con el problema de la suplantanción de la identidad y también con el fraude interno).
    * La comunicación con el CEO, que requiere un interlocutor único de seguridad.

    Saludos.

  6. Crear normas para los próximos 25 años ha sido una máxima escuchada en boca de algunos cualificados representantes de la Administración a la hora de justificar la entrada en vigor de leyes, reglamentos, reales decretos que afectan a los establecimientos obligados. Pero a la hora de situar en el ojo del huracán la seguridad de la información o la unión de las distintas competencias en materia de seguridad, esos mismos representantes de la Administración se han encontrado con huesos difíciles de roer. Por un lado, las dificultades en el seno de las empresas para alcanzar los primeros estadios de una Seguridad Integral (con mayúsculas), a consecuencia de los temores de cada uno de los directivos implicados de perder sus competencias y, quizás, su puesto de trabajo. Y, por otro, la multiplicidad de Organismos responsables de las nuevas tecnologías.
    Uno de esos Organismos que con más acierto ha multiplicado los esfuerzos en la consecución de objetivos y normativa que faciliten la Seguridad Integral, ha sido el CNPIC. Los distintos Planes que componen las obligaciones derivadas de los nombramientos de empresas designadas como operadores críticos, son una buena muestra del correcto camino emprendido no solo en la integración de las seguridades, sino en el dimensionamiento de los riesgos.
    Sería injusto no citar aquí los esfuerzos que por su parte ha realizado también la Unidad Central de Seguridad Privada destinados a incluir en los últimos textos normativos, especialmente en la Ley de Seguridad Privada de 2014, significativos avances en la dirección de una única seguridad en el seno de las empresas. Pero no olvidemos que la capacidad de esta Unidad policial está limitada por la realidad de una Administración con muchos sectores implicados en el marco de las nuevas tecnologías.
    La realidad digital de muchas empresas, y en concreto del sector bancario, uno de los más afectados por todas las normas, exige aumentar la intensidad de los muchos esfuerzos que ya se están haciendo en materia de seguridad integral, pero el camino es largo y costoso (en términos presupuestarios) en relación con la prevención de los delitos tecnológicos.
    Podríamos prolongar este análisis hasta el infinito, pero seguramente repetiríamos muchos conceptos. Sólo un último ruego: por favor, no olvidemos los “clásicos” delitos como, por ejemplo, los robos con fuerza o las estafas. No es exagerado arriesgarse a afirmar que en el podio de los riesgos empresariales están en el top 5 (lo siento, Antonio).
    El riesgo terrorista yihadista, que nos da la sensación que ha pasado al limbo de los recuerdos. Ataques múltiples con explosivo sólido o líquido o gas a cajeros automáticos; arrancamiento de recicladores o cajeros; estafas en todas las actividades bancarias o no (solo la modalidad conocida como la “siembra” ha ocasionado en unas pocas semanas más de un millón y medio de euros a diversas entidades), no sólo están en el origen de cuantiosas pérdidas, a las que hay que añadir el daño reputacional, sino muchos recursos humanos y técnicos privados y públicos.
    Seguramente tenían razón los representantes de la Administración cuando, en esta andadura, hablaban de estar regulando la seguridad privada para los próximos 25 años (léase anclajes, grado IV… medidas físicas y electrónicas a la postre).   
     

  7. Gracias Antonio.
    solamente disiento en una cuestión. La modernidad y las nuevas tecnologías no han disminuido los riesgos tradicionales y mucho menos podemos pensar en que han dejado de estar muy presentes. Yo diría que pueden provocar un salto de dimensiones considerables frente a la situación actual, potenciando su impacto de manera alarmante, por ejemplo si se combinan robos con violencia con los pagos transfronterizos instantáneos de los que tratábamos recientemente en este foro. No hablemos de la extorsión, la infidelidad, la corrupción, etc cuando las transacciones son anónimas y las fortunas opacas.
    No está resuelto el problema de la identidad física y mucho menos aun el de la identidad digital, pero si es muy cierto que la información, los datos, las ideas, la energía, las comunicaciones; los mayores valores de la economía actual, no se protegen con cámaras acorazadas, ni vigilantes armados.

Deja un comentario