Cas Mudde (The Guardian-USA), publica este artículo sobre las medidas que están tomando los gobiernos para paliar daños del COVID-19. No estamos en guerra con un virus, aunque algunos políticos lo digan. El término guerra se usa para enfatizar la importancia de un problema. Durante una guerra, el orden democrático liberal se suspende temporalmente y se adoptan medidas extraordinarias que extienden significativamente los poderes estatales y limitan los derechos de la población. En todo el mundo, los líderes gubernamentales han declarado, y ampliado, estados de emergencia, pero cuidado con los que quieran ir más lejos, tratando de usar la crisis sanitaria para impulsar legislaciones represivas y ventajosas, con otros intereses. Cada nueva medida de emergencia debe evaluarse individualmente sobre la base de tres cuestiones, cuál es su contribución a la lucha contra el coronavirus?; cuáles son sus consecuencias negativas para la democracia liberal?; Cuándo será abolida? Si alguna de estas preguntas no pueda responderse debidamente, la medida debe rechazarse.