Hasta ahora habíamos leído artículos en prensa extranjera, sobre gobiernos como Taiwán, Israel e Inglaterra que están utilizando datos de ubicación para entender la propagación de la enfermedad y hacer cumplir el confinamiento de los ciudadanos. USA también se ha unido a esta práctica. Aquí este tema se citó muy de pasada en las noticias de una TV. Hoy se hacen eco de ello más medios. Deberíamos congratularnos por el uso del big data y la IA para ser más eficaces en la lucha contra la pandemia. Sin embargo, en la misma noticia, también encuentras afirmaciones como: “el estudio no rastrea movimientos individuales, sino que emplea datos de posicionamiento de los dispositivos móviles, anónimos y agregados, proporcionados por los operadores …”; o “no entra en conflicto con RGPD o la LO 3/2018 de PDP”; o “Los datos no serán utilizados para usos policiales”. ¡Faltaría más! “La excepcionalidad puede justificar el control y la vigilancia, pero no permitamos que, justificados por el COVID-19, algunos tengan la tentación de reemplazar para siempre los valores que nos cimientan”. No somos China.